Tips para superar las críticas en la vida creativa

 


Cuando estaba cursando el primer año de la carrera de diseño, al entregar uno de los trabajos, mi profesora lo clasificó de “nefasto”. En esas clases grupales todos debíamos exponer nuestros trabajos para que los docentes los corrijan, o comenten antes de la entrega final. Se imaginan la vergüenza que sentí en ese momento? Demás está decir que casi abandono esa materia. Pero no lo hice. Muy por el contrario, propuse mejorar y aprobar. Y lo logré.

Entre no saber algo y saberlo hay un proceso de aprendizaje que tenemos que hacer. En la vida creativa también. En vez de desanimarte por lo que otros te dicen, mejor:


1. Escuchá lo que tienen para decirte
2. Mantenete humilde
3. Aprendé tu lección
4. Trabajá duró para superarte
5. No lo tomes personal
6. Desechá todo lo que sea mentira
7. Retené lo bueno

Si cuando nos critican, creemos instantáneamente que los demás no tiene razón, ya perdimos. Siempre podemos aprender algo. Y esa es la esencia de un ser creativo, mantenerse aprendiendo.
Espero que les haya servido, 

Cariños,

Anto

Coffee Cake



Cuando vivía en Chile nos juntábamos 1 vez por semana con un grupo de amigas (todas mamás con bebés chiquitos) a charlar, leer la Biblia y orar las uñas por las otras. En el grupo había: chilenas, gringas, una alemanas, argentinas. Una vez una amiga gringa trajo esta coffee cake, y no les puedo explicar la ricura que era. Intenté replicarla en ese momento, pero no me salió. Ayer la probé con esta receta que les paso a continuación, y el resultado fue 👌 

Ingredientes:

Streusel:
3/4 taza azúcar
1/2 taza harina común
2 cucharadas de canela
80 gr de manteca fría

Masa:
2 tazas de harina leudante
120 gr de manteca a temperatura ambiente
3/4 taza azúcar
1 huevo
3/4 taza leche entera
2 cucharadas de extracto de vainilla

Para hacer el streusel: en un bowl mediano, combinar azúcar, harina y canela. Agregar la manteca y mezclar con tenedor hasta que la mezcla parezca arenosa. Guardar en la heladera hasta que se use.

Para la masa: precalentar el horno a 180 grados. Enmantecar y enharinar una fuente de 20x20cm aprox

Cremar la manteca con el azúcar, hasta que esté blanda. Agregar el huevo, la leche, la vainilla y mezclar bien. Agregar por último la harina hasta que la masa quede homogénea.
Poner la masa en el molde y espolvorear con el streusel.
Hornear hasta que al ingresar un palillo en la preparación este salga limpio.

Es fácil, y super rica! Espero que la hagan, y me cuentan!




Hola 2021!


El año que pasó fue muy sorprendente para todos. A nosotros particularmente como familia nos agarraró a pocos días de habernos mudado de país. Cuando estábamos tomando el avión con destino New Jersey el coronavirus parecía ser algo lejano, pero aun así vimos algunas personas muy "ridículas" (en ese momento) viajando con barbijo.

Despidiéndonos de Argentina

Aterrizamos en el aeropuerto de Nueva York y ahí comenzó esta nueva aventura. Cuarta mudanza internacional en 9 años. Ni yo me lo creo. 2 niños nacidos en el exterior, cada uno en un país distinto. Este ultimo tiempo ha sido tan desafiante. La necesidad de ser flexible, pero a la vez de ser estable para mis hijos, adaptarme, reinventarme. Encontrarme una vez mas frente a un destino desconocido e incierto. 

Nuestra primera parada fue el hotel, donde nuestra permanencia seria temporal, hasta encontrar una casa. Claro, fue ahí cuando el coronavirus hizo de las suyas y el mundo quedó en suspenso. 

 
Nuestra salida al super antes de la cuarentena



Como el resto de la humanidad, haciendo mil y una actividades con niños encerrados

Cómo encontraríamos una casa en medio de una pandemia? Yo diría que fue un milagro. El mercado estaba super parado, no había casas en alquiler, nuestra mudanza ni siquiera había salido de Bs As. Un día chequeando la App de casas, vimos que habían subido una nueva. Sin esperar a nuestro agente fuimos a verla. No es que nos enamoró, como siempre digo: es viejita, pero con encanto. Eso fue suficiente. Ubicada en un lindo barrio, familiar, cerca del trabajo de mi esposo y de la escuela pública a la que queríamos mandar a Pedro. Dijimos que la queríamos. Parecía que todo avanzaba, pero un día nos llaman y nos informan que el dueño la quería vender. Boom. Todo de nuevo a cero. Yo ya no tenia expectativas ni esperanzas, para serles sincera. Pero mi esposo sí. El repetía una y otra vez que la oferta de venta se les iba a pinchar, y que la única opción segura en medio de esta situación era que nos la alquilen a nosotros. Mantuvo la fe, le preguntaba frecuentemente al agente si la casa se había vendido. La respuesta era: todavía no. Destellos de esperanza para nosotros. Le pedimos a Dios que nos diera esa casa para alquilar, que de verdad pensábamos que era para nosotros. Un día sucedió esa llamada: la oferta de venta fue muy baja, el dueño no la acepto; todavía la quieren alquilar?

Imagínense mi cara al ver que mi esposo estuvo en lo cierto desde el primer momento. Bueno, finalmente nos informaron esa misma semana que nuestra mudanza ya estaba en camino al puerto de NY. Nos mudábamos a nuestra casa permanente la semana siguiente.

Nuestra mudanza llega finalmente 

A los que más les costo adaptarse esta vez fue a los nenes. Vivimos encerrados literalmente 2 meses y medio en un hotel, en pleno pico de pandemia, en invierno. Llegamos a una casa grande, con parque, con libertad para moverse. Pero no se despegaban un segundo de mí. Si subía un piso, se desesperaban. No salían solos afuera a jugar. Era demasiada libertad. Pronto llegaron los días lindos, empezamos a salir, disfrutar el exterior. Armamos una huerta, que Pedro iba a ver metódicamente cada mañana al despertarse. 



El jardín tiene una vista lindísima y en verano pudimos hacer nuestra propia huerta familiar 

Empezamos a poner linda la casa, mi esposo tuvo que armar una oficina en una de las habitaciones, porque como la mayoría de los que trabajan en oficinas, empezó a trabajar desde casa. 

Pasado el verano, llegó el momento en que Pedro teniaque empezar el colegio. Esto me generaba mucho miedo y ansiedad. Pedro no hablaba nada de inglés, tantos meses de encierro, protocolos como barbijo, distanciamiento social, otra cultura y empezar el colegio primario. Decidimos que empiece de forma virtual, a pesar de que la escuela ofrecía la modalidad presencial. Después de dos meses haciendo escuela en casa, empezó a ir a la escuela. Se adaptó super bien, a pesar de algunos ajustes al principio. 

Pedro en su primer día de clases, en casa y con mama pesada que quiere fotos

Fueron meses intensos, en todo sentido. Estar cerca de la ciudad de Nueva York permitió que fuéramos varias veces a pasear. También disfrutamos de los cambios de estación, tan notorios en esta zona. En el invierno hace frio y nieva, en primavera todo brota y florece de una manera increíble, en verano el verde intenso y el calor con la humedad altísima me recordaron a Bs As y en otoño los arboles rojos y amarillos son un espectáculo.



Nuestra casa en otoño e invierno

Pasear por el barrio es un deleite: las casas de maqueta, los jardines inmaculados, la tranquilidad. La gente pueblerina que saluda, está atenta a los niños que juegan en las calles, los vecinos que preguntan si necesitas algo.

Y ahora vamos a la parte no tan linda: el 2020 año se hizo largo. No recibir visitas como acostumbramos cuando vivimos en el exterior, no poder viajar (se que mucha gente lo hizo, pero nos parecía demasiado estrés innecesario) hizo que el tiempo se hiciera de chicle. Será que estoy mas grande (o vieja), pero esta vez nos costó más despegarnos de nuestra amada Argentina.

Pero acá estoy, acá estamos. Vivos, sanos, con más bendiciones de las que podemos contar. Y volví a este querido blog. Este 2021 me gustaría escribir más, poder volcar más contenido acá, y que no se pierda en la fugacidad de las redes sociales. 

Así que: hola! Bienvenidos, otra vez.

Con todo mi corazón,

Anto

Mi experiencia post-parto


Pensé bastante en escribir este post, pero por alguna razón u otra lo postergué. El cumple número 3 de Teodoro me hizo reflexionar en todo lo que viví hasta llegar acá, y creo que las cosas buenas hay que compartirlas.
El embarazo con Teodoro fue súper bueno, ningún vomito, solo sensación de asco algunos días. Pero si tenia en casa un niño de 2 años muy demandante. Fue un embarazo activo, en el que me dio bastante culpa no tener esa conexión idílica con la panza.
Atravesar un embarazo en otro país, lejos de tus seres queridos, sin ayuda externa, es difícil. Por lo menos para mi, que sentía que no tenía donde recargar fuerzas. En ese tiempo estábamos viviendo en Chile, y mi esposo viajaba mucho. Pasaba días sola con Pedro, inventando actividades, saliendo los dos solos, yendo a visitar amigas, etc. Pedro era mi compañero fiel, me acompañaba a todos lados, porque no tenía con quien dejarlo. Me aferré mucho a estar con el, tanto que cuando pensaba en el parto, estaba más preocupada porque él iba a quedarse solo con su abuela esas noches, que en el parto en si.
Obviamente que ahora miro hacia atrás, y veo todas esas pequeñas cosas que me hicieron vivir todo lo que les voy a contar en un ratito. Mi mamá vino de Buenos Aires para cuando llegara el momento de salir corriendo a la clínica. Un domingo, después de pasar una tarde con amigos, mientras me estaba bañando, empezaron las contracciones. Esperamos algunas horas y salimos para la clínica. A las 9 de la mañana nació Teodoro, según el obstetra: “una guagua porfiada”, porque se giró antes de salir y nació mirando hacia arriba. Cuando me lo dieron, Teo estaba sufriendo. Nació llorando y un poco luchando por respirar. Se lo llevaron al lado para que el pediatra lo revisara, y pasó para mi, un tiempo más prolongado de lo normal. Me acuerdo estar mirando a mi esposo diciéndole que algo no estaba bien. Instinto maternal. Después de unos minutos, nos dijeron que escuchaban el corazón corrido de su lugar, y que probablemente tuviera aire fuera de los pulmones, que tenían que llevárselo a neonatologia para tenerlo en observación. No pude amamantarlo, se lo llevaron así nomas. Las que lo vivieron saben que volver a la habitación después de parir sin tu bebe, es una sensación rarísima. La gente ni enterada del caso, venía a visitarme, pero Teo no estaba. Venían colegas de mi esposo, que llegaron sin preguntar, lo cual me indignó bastante, y yo tenía que explicarles lo que había pasado.
Me ponía nerviosa no ver a mi bebe, no poder tener esa conexión inicial, no poder amamantarlo. Además, por el efecto de la anestesia no podía caminar, tenía que ir en silla de ruedas y esperar que algún enfermero disponible pudiera llevarme a neo para poder verlo. Recién a la noche, después de 12 horas de nacido, pude ir a verlo. No habían dejado que tome nada. Yo estaba desesperada. Insistí tanto que pude amantarlo. Para poder sacarlo de neo, había que demostrar que estaba aumentando de peso, porque al final el supuesto cuadro de neumomediastino no fue tal. Me quisieron enchufar leche de fórmula cuando yo estaba amanatando perfectamente. Un bebe no aumenta de peso en cuestión de horas. Así que cuando me dejaban la leche de fórmula, yo hacia de cuenta que le daba, y cuando se iban, lo amamantaba. En fin, después de toda experiencia, yo lo único quería era volver a casa.
Cuando finalmente pudimos llegar a casa, no solo tenía un bebe recién nacido, si no que además había un nene que me estaba esperando. Muchos me aconsejaron que le dé más atención a Pedro, que era el que entendía, que Teodoro por ahora era muy chiquito.


Mal consejo. Los dos me necesitaban a su manera. Como me falto esa conexión inicial con Teodoro, y al no tener intencionalmente esos momentos para conectar, yo ya sentí que era un tren que había pasado. Me empezó a agarrar mucha culpa. Pero culpa fuera de lo normal. También quise volver a mi vida de antes rápido. Quería cocinar, salir, pero nada de eso se podía. Teodoro empezó a los pocos días a hacer mucho ruido cuando dormía. Se retorcía, roncaba. Un día cuando lo estaba cambiando, lanzó un vomito explosivo. Y ahí empezaron mis sospechas que tenía reflujo. Hice consultas e interconsultas, me recetaron pastillas para él, colchón en 45 grados, etc. Teodoro tomaba pecho y se ahogaba, no dormía. Este combo de preocupación, culpa y no dormir me hizo empezar a pensar lo peor. Yo estaba convencida de que Teodoro era diferente. Pasaban las semanas y no enganchaba visualmente como Pedro (Otro error: comparar a los hermanos). Tardo en sonreír, aumentaba de peso, eso si. Otro error tremendo que cometí fue entrar a muchos foros de madres desesperadas, en donde muchas sugerían el hecho de que sus bebés que eran  como el mío, habían terminado con autismo.
Bueno, el combo perfecto  para la madre desesperada. Empecé a tener pensamientos como: no vas a poder con las demandas de los dos, si no dormís lo suficiente no podes rendir, Teo es diferente, algo no está bien, etc. Muchos pensamientos invadían mi mente constantemente. Pensamientos todos negativos. Sentía como si tuviera una carga muy pesada arriba mío. La mente embotada, como una neblina sobre mi cabeza. Yo seguía haciendo todo, pero con una ansiedad tremenda de que Teodoro crezca y yo pueda estar tranquila otra vez. Yo se que muchas se pueden identificar conmigo en las primeras semanas post parto, pero lo mío se empezó a extender por más tiempo y llegó un momento en que sentí que ya no podía controlarlo. Cuando estas en estas situaciones de ansiedad y miedo, empezas a creerte tus propias mentiras. Dicen que el miedo no es buen consejero. Yo tenía miedo todo el tiempo, miedo a que Teo se ahogue a la noche, miedo a que no se desarrolle normalmente, miedo a que nunca duerma toda la noche seguida, etc
Además, yo sentía que era la única que estaba viviendo esto. Me sentía culpable de no estar disfrutando de mi bebé. Me sentía una mala madre porque no tuve esa conexión inmediata con él.
Podría seguir contándolo de lo tormentosa que tenía mi cabeza, pero creo que me están entendiendo.
Llegó un momento con Teodoro ya de 4 meses, que teníamos vacaciones planeadas. Y me dije a mi misma, si después de estas vacaciones sigo así, voy a pedir ayuda. En las vacaciones tuve mis momentos oscuros, pero en general tuve una leve sensación de estar volviendo a ser la Anto de antes. Sin embargo, cuando volví a la rutina, me vi inmersa de nuevo en este circulo vicioso de miedo-culpa-ansiedad.
Mi esposo me repetía hasta el hartazgo que todo estaba bien, que Teodoro estaba bien, y qué tal vez necesite ayuda externa. Me decía a mi misma: yo no estoy tan loca como para eso. Finalmente me anime a contarles a mis hermanas, que son mis amigas también y fueron un gran sostén. Hablar y ponerle nombre a lo que me pasaba fue el primer paso. Me recomendaron muy buenos libros que leí y devoré. Uno de ellos es de Max Lucado y se llama “Ansiosos por nada” y otro es de Joyce Meyer y se titula “El campo de batalla de la mente”. También tuve muy buenas charlas por teléfono con mi cuñada más grande, que me súper tranquilizó y me dio confianza en mi crianza. Ella que tiene 3 hijas, me explicó como cada hijo es diferente y que hay que saber leerlos y entenderlos en sus particularidades. Que cada bebé tiene sus tiempos y que mientras le estuviera dando amor, todo iba a estar bien.
No entiendo ahora cómo es que me pasó esto con el segundo bebé. Se supone que iba a estar más experimentada, que no me iba a asustar por cualquier cosa, y que iba a confiar más en mi instinto maternal. Me creí muy fuerte, pero no lo estaba. Fue tal vez una forma de decir: No puedo con todo. Tuve que bajar mis expectativas de lo que podía hacer en un día. Tuve que aceptar que no existe la madre perfecta, que con ser suficiente para mis hijos está perfecto. Que no tiene nada de malo aceptar que a veces no estás bien.
Fue un proceso en donde crecimos todos. Cuando Teodoro tenía unos 8 meses aproximadamente, nos volvimos a Argentina a vivir, y de alguna manera u otra, ese cambio me hizo bien. Tener la familia cerca, sentirme contenida, fue un gran respaldo. Teo empezó a interactuar muchísimo, hizo un click en su maduración y ya no tenía dudas de que era un bebé sano, que se desarrollaba a su ritmo.



Me despojé de esa culpa que me ataba y no me dejaba ser feliz. No, esa mamá de uno solo, exclusiva y pendiente de cada ínfimo detalle ya no iba a volver. Sin embargo, apareció otra mamá, que está aprendiendo a confiar en vez de tener miedo. A resolver de otras maneras, a saber cuando pedir ayuda, y a reconocer que el amor en vez de dividirse se multiplica. 
Cuando digo que Teodoro vino a darme vuelta como una media, es cierto. Me vino a enseñar a ser mucho más compasiva conmigo misma y con los demás. A saber que la gente puede aparentar estar bien por fuera, pero estar sufriendo mucho por dentro. Que muchas veces el sufrimiento viene por creer en mentiras que nos decimos, y que ser libre de todo eso es posible. En mi caso, mi fe en Jesús fue lo que hizo la diferencia. El saber que no soy perfecta, que no puedo hacer todo, que me voy a equivocar y que aun así hay alguien que me ama incondicionalmente fue crucial para poder ir avanzando paso a paso.
Gracias por leerme. Cuando estaba en esa situación me hacia muy bien leer testimonios de otras mamás imperfectas y que habían pasado por lo mismo. 
Como dice la frase que publique al principio: "Si hay sombras, es porque también hay luz" Segui caminando, siempre hay una salida. 

Con mucho cariño. 
Anto

calendario 2020 - empieza la preventa


Hoy arranca formalmente la preventa!

Les voy a pasar toda la info que necesitan para comprar el calendario solidario.

Info sobre los calendarios:
- Tamaño 21 cm x 29,7 cm cerrado (tamaño A4) y abierto 42 cm x 29,7cm
- Tiene 12 ilustraciones, una para cada mes hechas con mucho amor y llenas de actitud y alegría.
- Impresión digital en papel opaco de 300 gr.
- Tiene espacio para cada día y una frase motivacional para el mes.
- Las ilustraciones después de que termine el año las podés arrancar y hacerlas cuadrito.
- Este año las ganancias van destinadas a la ONG "Palestra". Desde 2004 asiste a niños, adolescentes y jóvenes en estado de vulnerabilidad. Para más info pueden ver su página de facebook. 
- La edición es limitada

Acá pueden chusmear las ilustraciones de cada mes:
Info sobre costos durante la preventa:
El valor del calendario durante la preventa es de $550 por unidad para Argentina.
Para Chile el valor es CLP 8000
Para el exterior el valor es USD 10

*La preventa finaliza el 10 de noviembre*

Sigue habiendo descuentos por cantidad:
Consultar por precios para más de 10 unidades.

Info sobre envíos:
El envío se realizará por medio de correo argentino, como está descripto en su página.
Para envíos regionales el costo de envío es de $395
Para envíos al resto del país el costo es de $545
Hay que tener en cuenta que cada calendario pesa aproximadamente 260gr, así que si se envían más de 4, el costo de envío sube a "Hasta 5kg" y así sucesivamente.


La tabla de precios por envío se actualizará de acuerdo a cómo se actualice en la web de correo argentino

El calendario también va a estar disponible para retirarse por Villa del Parque.
También puede enviarse en CABA por Glovo u otras Apps del estilo.

Info sobre el pago:
Se puede hacer transferencia a la siguiente cuenta:

Guillermo Luis Malara
CUIT 20-28100053-6
BBVA Banco Francés
Caja de Ahorros Nro. $ 99-555637/7
CBU Nro. 0170099240000055563770

Una vez que lo hecho, mandar el comprobante en un mail a: antodelvecchio@gmail.com con los siguientes datos:
- Nombre completo
- Dirección CON CÓDIGO POSTAL
- Teléfono

Se puede pagar en efectivo si se retira por Villa del Parque ó Adrogué.

Para compras desde el exterior, se abona a través de Paypal al siguiente mail: anto_dv@hotmail.com

***SE EMPIEZA A DESPACHAR A PARTIR DEL 15 DE NOVIEMBRE DE 2019 ***

Cualquier duda ó consulta, me pueden escribir a antodelvecchio@gmail.com

El calendario más churro y solidario está acá, no acepten imitaciones :)
© Actitud y alegría.
Design:Maira Gall.