Receta de cinnamon rolls


Mi pasión por los cinnamon rolls es reciente. No fue hace mucho que me empezaron a gustar, es decir, no me gustaron antes porque no los conocía.
Mientras vivía en Chile una amiga me hizo conocer los rollos de canela de Cinnabon y allí comenzó todo. Cuando quedé embarazada de Teodoro, ponía cualquier excusa para ir a un mall en donde había un local de Cinnabon. Me sentaba sola y sin culpa a disfrutar una de estas pequeñas delicias de canela. Gran parte de los 25 kilos engordados la tienen ellos. Pero igual los amo.

Cuando me mudé a Buenos Aires sabía que iba a extrañarlos, así que busqué una receta para hacerlos con la Thermomix y acá se las comparto. La saqué de este blog que se llama Mis Thermorecetas.

No se preocupen que para las que no tienen Thermomix les paso la receta común:

Ingredientes:

Para la masa:
– 300 gr. de leche
– 80 gr. de manteca, a temperatura ambiente
– 25 gr. de levadura prensada fresca de panadería
– 550 gr. de harina 0000
– 80 gr. de azúcar
– ½ cucharadita de sal

Para el relleno:
– 110 gr. de manteca (y 20 gr. más para pincelar)
– 150 gr. de azúcar
– 170 gr. de azúcar rubia
– 2 cucharadas de canela molida (15 gr.)

Para la cobertura:
– 120 gr. de azúcar
– 100 gr. de queso cremoso (tipo Philadelphia)
– 25 gr. de mantequilla, a temperatura ambiente


Preparación:

Masa:

Ponemos la leche tibia y la manteca en trozos en un bowl. Revolvemos bien para integrar ambos ingredientes.
Añadimos la levadura en trozos y seguimos revolviendo para intergrar todo.
Incorporamos la harina, el azúcar y la sal. Amasamos hasta obtener una masa esponjosa.

Dejamos reposar la masa tapada aprox. una hora y media.
Retiramos la masa y la ponemos sobre una superficie enharinada. La extendemos con un palo de amasar haciendo un rectángulo de unos 52-54 cm. x 38-40 cm. aprox.

Relleno:

Ponemos un bowl la manteca derretida y echamos el azúcar, el azúcar rubia y la canela.

Mezclamos bien con una cuchara y lo vertemos sobre la masa. Extendemos bien el relleno por toda la masa, con la ayuda de una espátula.

Enrollamos como si fuese un pionono, presionando ligeramente.


Cortamos rodajas de 3 cm. de ancho y las ponemos, separadas un poco entre sí (, en un molde previamente enmantecado y enharinado. Dejamos reposar en un lugar cálido durante 45 minutos.

Ponemos los 20 gr. de mantequilla en un bowl pequeño, la calentamos en el microondas hasta que se funda y pincelamos con esta mantequilla los rollitos de canela.

Precalentamos el horno a 190º.

Horneamos durante 15-20 minutos aprox., a 190º o hasta que veamos que la masa está dorada.

Retiramos del horno y dejamos templar.

Cobertura:

Ponemos todos los ingredientes en una olla a fuego medio y revolvemos hasta hervir.

Vertemos sobre los rollitos de canela cuando aún estén calientes.

Dejamos enfriar y servimos.



A disfrutar!
Espero que les guste y si la hacen, me cuentan!
Anto


Cómo superé mi miedo a manejar


Desde que tengo memoria le he tenido un gran respeto al auto. Cuando éramos chicas, mi mamá solía hacer hincapié sobre lo peligroso que era el auto. Crecí así, pensando que era peligroso, y que si era taaaan peligroso, entonces yo no quería manejar nunca. Me acuerdo la vez que lo dije en voz alta: Yo no voy a manejar nunca. Pero claro, tenía solo 12 o 13 años. La vida iba a cambiar mucho y yo en algún momento iba a necesitar manejar.
Pasados mis veintes, quise empezar a tener mas independencia. Mi hermana mayor hizo sola el curso de manejo, sacó su registro y siempre se animó a ir a cualquier lado. Todavía recuerdo cuando salía sus primeras veces en auto conmigo y el miedo que tenía yo por lo mal que manejaba ella; pero ella salía igual.

A eso de mis 23 junté coraje y le pedí a mi papá que me enseñe a manejar. Salíamos una vez cada tanto y todo lo que hacíamos era pasar de primera a segunda. En Adrogué, donde vivía, eso era todo lo que necesitaba saber para sacar la licencia. No te pedían estacionar, ni salir a una avenida, ni nada muy complicado. A pesar de los fácil que era el examen, lo reprobé la primera vez. En la segunda oportunidad que lo di, lo aprobé. Pero saben qué? Al no tener tanta confianza en mi manejo del auto, no salía nunca a manejar. Y ni hablar del miedo y la inseguridad implícitos cada vez que me prestaban el auto. Nunca manejé de verdad.

Me mudé a Alemania y ahí cambió todo. Por primera vez veía como la gente manejaba respetando las señales, la CANTIDAD de señales de tránsito, lo ordenado, lo FÁCIL que parecía manejar. Y se presentó la posibilidad de sacar el registro allá. Mi esposo tuvo un rol clave acá, diciéndome que iba a hacerlo bien, que yo podía manejar sin problemas, etc. Me dio el empujón de confianza que necesitaba.
Pero había que estudiar un cuaderno con 900 preguntas y muchas señales de tránsito nuevas. Y había que tomar clases prácticas. No saben el miedo que tenía antes de cada clase. Sufría la noche anterior a mis clases de manejo, se me revolvía la panza. Tenía mucho miedo, pero lo hacía igual. El idioma hacía que las clases fueran un poco más difíciles para mí, aprendiendo términos específicos en alemán.
Estudié mucho para mi exámen teórico y lo rendí bien. Y faltaba el práctico.

En mis épocas de práctica

AHHH, el exámen práctico. La primera vez, repetí aquella vieja derrota, y lo rendí mal. Tenía mucha frustración y tenía ese pensamiento revoloteando sobre mi cabeza y diciéndome: Ves que vos no podías?
Pensé en abandonar todo este asunto, me estaba consumiendo demasiadas energías. Pero por otra parte, no iba a dejar que el miedo me controlara.
Saqué turno nuevamente, y decidida a hacerlo bien, me subí al auto. 45 minutos con mi instructor y el evaluador. Salimos a autopistas, estacioné en paralelo y hasta me pidieron frenada de emergencia.
Esta vez lo rendí bien!


La alegría de haber perseverado y esforzado no tiene igual! Estaba feliz, pero aun así sabía que iba a tener que luchar contra ese miedo cada vez que me subiera al auto. Para muchos tal vez lo que cuento es una pavada, pero para muchos otros es un miedo que te paraliza y te frena (valga la metáfora)
Esa misma noche mi amiga Steffie me propuso ir a Ikea las dos a comprar "unas cositas". Esas cositas se transformaron en millones de muebles que tuvimos que acomodar cual tetris en el baúl del auto. Y así volví a casa.
Desde ese día adquirí una confianza distinta en el auto. Una confianza de saber que yo manejo el auto y no el auto a mí. Esa confianza se adquiere manejando y estando segura al volante.
Saber manejar fue clave cuando me mudé a Chile, ya que vivía lejos del centro de la ciudad y hasta del supermercado o el jardín de Pedro. Tenía que hacer todo literalmente en auto.

Si tuviera que darte algunos tips para superar el miedo a manejar serían:
Creer que vas a poder lograrlo, confiá en vos misma
Practicar hasta que sientas que vos manejas el auto y no el auto a vos
Una vez que tengas la licencia, no paralizarte por el miedo
Rodeate de gente que te apoye y te ayude a superar tu miedo

Espero que te haya servido este post, y como siempre digo: Si yo pude manejar, cualquiera puede hacerlo!

Con cariño,
Anto

Aventura en motorhome por California

Porque muchas me lo pidieron, acá estoy sentada en la compu escribiendo sobre lo que fue nuestra aventura en motorhome por la costa oeste de los EEUU, más específicamente en California.

No quiero seguir este post sin antes aclarar que no se por qué ya no escribo tan seguido en el blog. Todo se ha vuelto TAN efímero, que parece que sentarse a escribir quedó en el olvido. No quiero dejar de hacerlo. Este blog es un resumen bastante completo de mi vida de casada y mi vida creativa. Espero estar más seguido por acá.

Dicho lo anterior, les cuento que hace unas semanas estuvimos de viaje. Empezamos nuestro recorrido en Los Ángeles, y en esta ciudad alquilamos nuestro motorhome.
Nosotros la reservamos desde Buenos Aires, por las dudas. La empresa se llama El Monte RV y el motorhome que alquilamos fue el más chico de los que tienen.
Vayan con paciencia y tiempo, porque primero te pasan un video de como funciona un vehículo como estos, te muestran después como es por dentro, etc.
También te preguntan si querés alquilar sábanas, toallas e implementos de cocina. Nosotros lo hicimos, porque no llevamos nada de esto.

La vida de motorhome era desconocida para nosotros, hasta nos dio un poco de miedo no saber como usar las cosas. Como les dije antes, te explican todo super bien, así que te vas tranquilo de saber como funciona todo.
Nosotros pedimos sillita para Teodoro que tiene 1 año y fue enganchada en la mesa del comedor.  Nos vino re bien, porque mientras andábamos, el iba seguro y sentado. El que maneja obvio tiene que usar cinturón, pero para los que van atrás no es necesario.

Teo en su sillita y Pedro en la cama de dos plazas

La experiencia fue super positiva y nos encantó! Paramos cada noche en un camping diferente hasta llegar a San Francisco, que es donde devolvimos la camioneta.
Hay campings que ofrecen full hookups, es decir todos los servicios de agua, electricidad y desagote del baño; mientras que hay otros más austeros.
Otro dato: nosotros fuimos en temporada alta de vacaciones de verano allá, por lo cual había muchos campings llenos. A algunos les mandamos mails y nos respondían rápido, a otros íbamos directamente y nos mandábamos el lance. En general, después del mediodía se liberan lugares y no hay problema.

La primera parada que hicimos fue Carpinteria Beach. Les muestro algunos fotos:




Un atardecer de película! Armamos nuestras camas, nos bañamos en las duchas del camping y nos fuimos a dormir.

Al día siguiente seguimos viaje hasta Morro Bay. Una playa con una gran roca que hace al paisaje muy pintoresco.



Los motorhomes tienen heladera y freezer, horno a gas, baño con ducha, televisión y un montón de espacio de guardado. Son realmente muy cómodas.
En este camping que paramos, se nos ocurrió hacer unas salchichas que teníamos a la parrilla, pero no teníamos leña. Pedro y mi esposo se pusieron a juntar maderitas del piso hasta que una señora se apiadó de ellos y les regaló unos cuantos leños.

A la mañana siguiente seguimos viaje hasta Big Sur. Por lejos, es uno de los lugares más lindos en los que paramos.


El viaje por la ruta Nº1 de California es especialmente lindo, muchas vistas al mar desde las alturas.


 Así de lindo en Big Sur, y si, la gente pone floreros con flores de verdad en las mesas de camping. 

 Esta plaza y la cancha de basket dentro del camping fueron la salvación para dos enanos inquietos y con ganas de estirar las piernas después de tanto viaje.

Al día siguiente partimos rumbo a Carmel by the Sea. Una playa lindísima, pero el camping fue elegido por nosotros como el peor en el que nos quedamos.

Nuestro camping estaba alejado de esta linda playa y cerca de un río que estaba seco.

Nuestra última parada en esta aventura fue New Brighton State Beach.



A la mañana siguiente fuimos directamente a devolver el motorhome. Nuestra aventura en autocaravana había llegado a su fin.
Fueron días muy divertidos, de pasar mucho tiempo en familia y parar en lugares cerca de la naturaleza.
Si tienen alguna pregunta, me pueden dejar un comentario acá!
Besos,
Anto

Mis diseños para Cuadernos Ojos de Sol

Este es otro trabajo que me encantó hacer, porque Paula, la creadora de Cuadernos Ojos de sol, me dio mucha libertad para crear.


Diseñé varias estampas que les muestro a continuación:
Esta es la estampa Travel, que hice en 2 colores:



Esta estampa es mi preferida, un floral con muchos detalles:



Esta otra es una estampa geométrica en colores pasteles:


Y por último una estampa botánica:


Miren lo hermosos que son sus cuadernos y cómo quedaron las estampas aplicadas a los productos:





Les gustaron?
Para mi diseñarlos fue una hermosa experiencia y creo que se ve reflejado en el resultado final.

La ansiedad y ser mamá de dos

Hoy quiero contarles un poco de mi experiencia como mamá de 2. Hoy que Teodoro ya tiene 1 año cumplido, recién HOY puedo tener en mi cabeza un poco de claridad mental. Particularmente a mí, el primer año de ser madre siempre me desestabiliza, y cuando llega el primer cumpleaños relajo un poco.
Teodoro nació un 24 de abril a las 9:04 hs de la mañana, después de un trabajo de parto de 10 hs aprox. Imaginense que después de las 17 hs de trabajo que tuve con Pedro, esto fue Disney. Pero además, ni bien llegué a la clínica, me pusieron la anestesia. Todo lo contrario a mi experiencia en Alemania. Allá no fue hasta que casi no pude aguantar más, y después de 12 hs con contracciones MUY intensas cada 4 minutos, que me pusieron una anestesia que no me dio mucho resultado.
En Chile todo al revés: la matrona me dijo que no quería verme sufrir y que con la anestesia no iba a sentir nada. Y así fue, dilaté, pujé contadas veces y nació Teodoro.

Y con la llegada de ese enanito blanco, también llegó otra maternidad. Yo pensaba que sabía ser mamá de dos, que me iba a arreglar fácil y que en 1 semana iba a estar teniendo "mi vida" de antes. Qué fácil nos olvidamos de lo que es tener un bebé recién nacido en casa! Pasada la emoción de las primeras semanas, empecé a sentirme muy ansiosa. Quería que este bebé que era tan chiquito, creciera rápido, que fuera tan independiente como lo era el mayor. No podía creer que no se durmiera rápido, y además nos agarró el invierno santiaguino, lleno de smog y enfermedades. No podíamos salir a pasear, sentía que me habían arrebatado mi libertad.
Experimenté algo de mi carácter que nunca pensé que tenía, algo que no me gustaba estar pasando. Pedro se puso más demandante que nunca, y yo sentía que nuestra relación exclusiva se había terminado. Ahora él y yo teníamos que aprender a compartirme con otra persona, más indefensa y a la cual había que conocer más en profundidad. A todo esto hay que sumarle el combo letal: Pedro no dormía más siestas de día y Teodoro no dormía de noche. Digamos que no estaba pasando mi mejor momento. Y mi gravísimo error fue pensar que Teo iba a ser igual a Pedro. Grave error. Cada hijo es distinto, cada hijo merece un trato distinto. Y creo que otro grave error fue subestimar el tiempo a solas con Teo para conectarnos. Todos me decían que cuando llegue a casa de la clínica, me dedique a estar con Pedro que me necesitaba más, y que Teo no se iba a dar cuenta de nada. Hoy miro atrás y yo no daría jamás ese consejo, porque tus hijos mayores te conocen y ya tuvieron su tiempo de exclusividad y conexión. Pero el recién llegado necesita conocer a su mamá y su mamá necesita concerlo a él. Bueno, eso me llenó de culpa, esa cosa que las mamás tan bien conocemos. Y creo que la conexión me costó más, porque yo no quería entregar mi "libertad". 

Fueron meses de aprendizaje, de atravesar momentos que no quería estar atravesando, y de sentirme mal por sentirme así. Pero sabés que? Cuando cambió mi forma de pensar, cambió mi forma de vivir. Dejé de pensar en la libertad que estaba perdiendo, y empecé a pensar en lo que estaba ganando: la posibilidad de estar con mis hijos al 100%, de enseñarles todas las cosas, de estar juntos. Como siempre digo, ellos no necesitan mamás que estén todo el tiempo felices y sean perfectas. Ellos necesitan mamás reales, presentes, con cambios de humor, pero con el amor inalterable.


Nunca llegué a tener depresión posparto, pero creo que si llegué a tener niveles nada saludables de ansiedad. Pedí ayuda a mis más cercanos, gente que estuvo presente con sus palabras, con su presencia y con sus actos. 
Hoy siento que volví a ser yo misma. Pero no la misma de hace un año atrás, a ser yo misma: Anto, la mamá de Pedro y Teodoro.

Espero que este post te sirva para saber que si estás pasando por algo así es normal. Las mamás nos preocupamos por todo y el ser madre de 1, 2 o 3 no te libra de sentirte así. Pronto todo se acomoda, no vuelve a su antiguo lugar, si no que encuentra un nuevo orden. Paciencia para el proceso y alegría por sobre todo, estamos haciendo el trabajo más importante de todos: criando hijos sanos con mucho amor. Y en cuestión de amor, mejor que sobre y no que falte.
Gracias por leerme,
Anto





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